Si has estado buscando esta temporada a ese tipo que vimos en Hungría el año pasado con el mono rojo de Ferrari, el de ojos hundidos y expresión avergonzada, olvídalo. Como indicó mordazmente Lewis Hamilton en Australia, “esa persona se ha ido, así que no la volverás a ver”.
Se parecía (y sonaba) mucho a un conductor diferente y a su antiguo yo familiar.
Please follow and like us:
